¿Te has puesto a pensar si realmente entiendes esa parte de tí?

Esa parte tuya que te pide llorar, esa parte que te pide reír, o esa parte que te exige sentirte enojado?

¿Sabes escuchar las señales de tu cuerpo? Te detienes a darte cuenta realmente de que estás sintiendo cuando tienes alguna emoción?

Muchas veces vivimos por impulso, andamos reaccionando ante cualquier cosa sin entender realmente que está sucediendo dentro de nosotros.

A veces creemos que estamos enojados cuando en realidad estamos tristes, a veces no nos detenemos a comprender realmente nuestros sentimientos para actuar desde ahí, con nuestra verdad.

Esta es una invitación a estar atentos, a observarnos cuando tenemos alguna emoción fuerte y a entender por qué reaccionamos cómo reaccionamos.

Cuando somos conscientes de nuestras emociones podemos relacionarnos mejor con nosotros mismos y las personas que nos rodean…

Esta reflexion nos invita a respirar calmadamente y tener la atención suficiente para reconocer lo que experimentamos, ya que cuando elegimos negar lo que sentimos, la sensación empeora y se hace mas fuerte.

Cuando vivimos con atención todo se hace más fácil, cuando entendemos las cosas que suceden las vivimos de otra forma, más consciente y menos impulsivamente.

Es importante estar atentos tanto de nosotros mismos como de el exterior.

¿Eres consciente de las cosas que ocurren a tu alrededor o vives en un mundo aparte?¿Sabes observar lo que ocurre con objetividad? esta es una invitación a estar atento, a respirar tranquilamente y a comprender que todo lo que te molesta, que todo lo que ocurre afuera es un reflejo de ti mismo.

Que no siempre cuando estás enojado tienes la razón, que no siempre cuando estás triste tienes que dejar de estarlo, es bueno comprender nuestros estados para respetarlos y aceptarlos. Todo es temporal, muchas veces no necesitamos vivir las cosas tan intensamente.

Obsérvate, conócete, entiéndete ¡estáte atento!

, , ,