Por: Ana Platzer
Colaboradora: Claudia Patrícia Rodríguez

Cuando nos enteramos de que estamos embarazadas, una de nuestras primeras preocupaciones es nuestra alimentación.

Puede que esta nueva etapa nos genere ansiedad,  y que empecemos a comer haciendo elecciones alimenticias rápidas o no muy saludables.

Antes no importaba tanto, pero cuando llevas una vida dentro, las prioridades cambian. ¿Y Cómo me alimento ahora?

Mi amiga Claudia, acostumbraba comer hamburguesas dobles con muchas salsas un par de veces por semana, el resto de la semana trataba de comer comida ¨saludable¨, sin embargo, al salir embarazada, empezó a preguntarse cómo afectaría esto a su bebé.

Al principio, optó por no comer hamburguesas, pero cuando ya había cumplido dos meses de embarazo, un día, al pasar frente a su lugar favorito de hamburguesas no pudo contener los deseos, y de una sola sentada se comió, ¡No una, sino dos hamburguesas!

Sentirse en descontrol, movió profundamente las emociones de Claudia, ella se sentía culpable por no comer sano, se sentía enojada, sin saber por dónde comenzar y ansiosa ante la posibilidad de no tener un embarazo saludable, incluso estaba preocupada por subir exageradamente de peso.

A raiz de ese momento, Claudia empezó a investigar y se dio cuenta que los antojos en las embarazadas y en general, son la forma en la que el cuerpo nos pide los nutrientes que necesita, a menudo, son señales bioquímicas que el organismo envía al cerebro, por ejemplo, en el caso de Claudia, su cuerpo necesitaba proteínas, al sentir el olor a carne, su cerebro le envíaba una señal de intenso deseo.

¿Qué significan los antojos?¿Qué te pide tu cuerpo?

Cada antojo corresponde a un nutriente que necesitamos, por ejemplo, la falta de magnesio provoca deseo de comer dulces, pero en vez de eso, podemos comer frutos secos. 

El deseo de grasas, frituras o snacks se deben a carencia de grasas y calcio, este antojo se puede saciar comiendo palta, nueces y colocando aceite de oliva a las ensaladas.

Claudia comenzó a mejorar su alimentación y eso la ayudó a sentirse mejor, pues cada vez que comía pensaba en su bebé y en su salud. El embarazo la llevó a hacerse más consciente, empezó a tomar más en serio la nutrición de su cuerpo, comprendió que era importante tener una dieta balanceada desde el principio del embarazo, que su cuerpo le pediría todo lo que necesitaba, y que ella podía elegir dárselo a través de comida nutritiva. Estaba muy emocionada por sentir confianza en que su embarazo sería sano, Claudia, tomó el control de su alimentación y esto la llevó a sentirse segura. 

¡Embarazada y organizada! 

Lo primero que hizo fue investigar en internet que podia comer, luego, en una hoja de papel escribió una dieta balanceada que incluyó proteínas, carbohidratos y vegetales, como por ejemplo: lentejas, plátano, palta, calabaza, frutos secos, etc. y vegetales frescos o ensaladas sin mayonesa. Para los desayunos, eligió jugos verdes, avena, frutas, huevos frescos, de preferencia organico, y lo que evitó fué, las bebidas gaseosas, los enlatados, las harinas refinadas, frituras, el azúcar refinado, las grasas saturadas, alimentos procesados y las bebidas estimulantes.

Al cambiar sus hábitos alimenticios, Claudia se sintió con más energía que cuando no estaba embarazada, se sintió con mejor animo y con ganas de hacer muchas cosas nuevas, se dió cuenta de que estar embarazada la llevó a cuidar más su cuerpo, a mejorar a nivel físico y emocional,  y se sintió feliz tanto por ella como por su bebé. 

No esperes a estar embarazada para cuidar tu nutrición, aliméntate con consciencia, con amor, escucha tu cuerpo, esto facilitará enormemente tu embarazo y te dará más posibilidades de tener un bebé saludable y un embarazo tranquilo y feliz….¡Vive con consciencia!!

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